Y AHORA ¿QUÉ?


La salud de las personas y no hablo solo del coronavirus, no depende en primera instancia de la tecnología sanitaria ni de la farmacológica ni de la de los aparatos. La pobreza, la desnutrición, la insalubridad del entorno, el deterioro medioambiental, etc. son la principal causa de morbilidad  y mortalidad en el mundo. Ya sabemos que, incluso en los países de nuestro entorno el COVID- 19 está causando más daño de forma proporcional a los que menos tienen. Una vez que alguien enferma, el diagnóstico y los tratamientos inmediatos, disponibles y asequibles son necesarios para su curación, fundamentales para evitar el agravamiento, las secuelas o incluso la muerte como consecuencia de una u otra enfermedad.

 El futuro del control de esta pandemia que nos asola, sin minimizar la importancia de las posibles innovaciones tecnológicas (vacunas y procedimientos terapéuticos), pasa por  determinadas intervenciones fundamentales, tanto a escala mundial como a la escala de nuestra realidad inmediata:

Actuar sobre las repercusiones de la crisis económica que se nos echa encima evitando situaciones de pobreza y protegiendo a los más débiles, rechazando las tentaciones de  austeridad de reconocida ineficacia e injusticia.
Fortalecer nuestros sistemas de protección social, especialmente los destinados a las personas mayores y a las situaciones de dependencia en general.
Aumentar la inversión pública en investigación y desarrollo.
Asegurar, ampliar y garantizar para siempre nuestro sistema sanitario público, hoy diezmado por las privatizaciones.
Incrementar las medidas de protección medioambiental y lucha contra el cambio climático.

El neoliberalismo quiere poner el foco en los hallazgos tecnológicos y científicos  que son, en definitiva, grandes oportunidades de negocio privado. No hay que olvidar que los respiradores ya existían… pero han sido insuficientes…

Desde la izquierda se debe poner el énfasis en la igualdad, la equidad y en la redistribución de la riqueza. Los servicios públicos son esenciales para proteger a los que menos tienen. Más servicios de salud y protección social, más prevención y detección precoz, más intervención pública (y por tanto democrática) sobre lo esencial para la vida humana. La derecha quiere salir de la crisis ¿aprovecharla? con “más mercado”, cuando necesitamos salir con más comunidad, más solidaridad, más equidad. 
Tenemos la oportunidad, la necesidad y la obligación de hacerlo. Cada vez hay menos margen. No podemos fallar.


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